Día 13

70 días en Efesios

Día 13 — La esperanza de su llamado

“Mi oración es que los ojos del corazón de ustedes sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de Su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos.” Efesios 1:18, NBLA

¿Qué está diciendo Pablo?

Pablo continúa su oración pidiendo que “los ojos del corazón” sean iluminados.
No se refiere a los ojos físicos, sino a nuestra capacidad de comprender. Pablo pide que Dios ayude a los creyentes a ver con claridad verdades que ya les pertenecen.
Primero, que conozcan “la esperanza de Su llamamiento”. Dios los ha llamado, y ese llamado tiene un futuro: la vida del creyente no termina en lo que está viviendo hoy. Hay una esperanza que Dios ya ha preparado para quienes le pertenecen.
Luego habla de “las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos”, una expresión que resalta el gran valor de esa herencia relacionada con el pueblo de Dios.
Pablo quiere que los creyentes entiendan que lo que Dios les ha preparado es muchísimo más grande que las circunstancias que hoy pueden ver.

Vivamos esta verdad

Es fácil vivir mirando solo lo que está delante: los problemas de hoy, las necesidades del momento, lo que todavía no hemos conseguido.
Pero Pablo ora para que los creyentes puedan ver más allá del presente.

Quien ha sido llamado por Dios tiene una esperanza.

Esto no significa ignorar las dificultades ni fingir que no existen. Significa recordar que las circunstancias actuales no tienen la última palabra.
Cuando olvidamos la esperanza a la que fuimos llamados, empezamos a vivir como si todo dependiera de lo que podamos conseguir aquí y ahora.

No dejes que los problemas de hoy te hagan perder de vista el futuro que Dios ha prometido.

Mi respuesta a Dios

De acuerdo a la lectura hágase estas preguntas y deje sus respuestas en los comentarios

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3 comentarios en “Día 13”

  1. Ahora se vive una situación similar,dónde unos creemos en Jesús,en su palabra,en sus milagros y en quien lo envío,y otros no creen que el existe y están pendientes de como nos comportamos para juzgarnos.

    -Luchar por hacer siempre lo que a Dios le agrada, demostrar que así como Dios envío a su hijo Jesucristo, nosotros somos enviados por su hijo para difundir, que el vive, que él es real.

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