70 días en Efesios
Día 27 — Una nueva familia y una nueva casa
“Así pues, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino que son conciudadanos de los santos y son de la familia de Dios. Están edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular, en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor. En Cristo también ustedes son juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”
Efesios 2:19-22, NBLA
¿Qué está diciendo Pablo?
Pablo cierra esta parte mostrando lo que trajo la reconciliación que Cristo logró. Los gentiles que antes estaban separados de Cristo, sin lugar entre el pueblo de Israel y lejos de las promesas, ahora tienen una nueva posición: “ya no son extraños ni extranjeros”.
Ahora son “conciudadanos de los santos” y, todavía más, “de la familia de Dios”. Cristo no solo los acercó a Dios; los hizo parte de un pueblo. La salvación no nos deja como personas solas, sino que nos hace parte de una familia.
Pablo usa también la imagen de un edificio. Dice que están “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas”, pero de inmediato aclara que Cristo es “la piedra angular”. Es Él quien le da forma y firmeza a todo el edificio. La iglesia no se sostiene sobre la personalidad de un líder, una costumbre o una idea humana, sino sobre lo que Dios mismo estableció, con Cristo en el centro.
El edificio está “bien ajustado” y “va creciendo”. La imagen muestra algo que se va uniendo y construyendo de manera ordenada. Cada creyente forma parte de esa obra que Dios está haciendo.
Pero Pablo va aún más allá: este edificio es “un templo santo en el Señor”. Y en el versículo 22 dice que los creyentes están siendo construidos juntos “para morada de Dios en el Espíritu”.
Esto es enorme. Dios no solo nos salva a cada uno por separado; está formando un pueblo en el que Él mismo vive. La iglesia es una comunidad que le pertenece a Dios, tiene a Cristo en el centro y está habitada por el Espíritu.
Vivamos esta verdad
No fuimos llamados a vivir la vida cristiana solos. Dios nos hizo parte de una familia y nos está construyendo junto con otros creyentes.
Por eso, cómo nos relacionamos dentro de la iglesia sí importa. No podemos decir que pertenecemos a la familia de Dios mientras vivimos sin interesarnos en nuestros hermanos, nos aislamos a propósito, o contribuimos a dividir lo que Cristo está construyendo.
También hay que cuidar sobre qué estamos edificando nuestra vida. Cristo tiene que estar en el centro. Todo lo que hacemos como iglesia debe estar sometido a Él y a su Palabra.
Mi respuesta a Dios
De acuerdo a la lectura hágase estas preguntas y deje sus respuestas en los comentarios
¿Estoy viviendo de verdad como parte de la familia de Dios, o llevo mi vida cristiana aislado, sin conectarme con otros creyentes?
¿Qué puedo hacer para aportar a la construcción de la iglesia, sabiendo que Dios está uniendo a sus hijos como su morada?

Dios me enseña que debo confiar en él siempre, no importa cual sea la dificultad, por qué por eso dió la vida de su hijo Jesús, para por el fuéramos salvos y perdonados, por lo tanto tenemos acceso al padre por medio del hijo, para ser escuchados.
Debo fortalecer mi fe y mi confianza cada día más en Jesús , por qué se que sie.pre estará para ayudarnos.
Así como el padre está en su hijo Jesús y hizo su obra por medio de El
Así hora el hijo está en nosotros y necesita corazones dispuestos que le crean ya que podemos hacer lo mismo que el hizo. y así por medio de nosotros y alcanzar a muchos y llevarnos a vivir para siempre con el.
Que maravillosos son los planes de nuestro padre para sus hijos. ” Gloria a ti señor “