70 días en Efesios
Día 28 — El plan secreto, ahora revelado
“El plan secreto es este: que los que no son judíos son, por medio de Cristo Jesús, herederos juntamente con los judíos, son miembros del mismo cuerpo y tienen parte en la promesa que Dios hizo por medio de Cristo Jesús y del evangelio.”
Efesios 3:6, DHH
¿Qué dice Pablo?
Pablo empieza este capítulo hablando de algo que Dios había mantenido escondido durante generaciones, pero que ahora había dado a conocer por medio de Cristo y del Espíritu Santo. Ese “plan secreto” no era un conocimiento guardado para unos pocos. Pablo mismo explica de qué se trata: los que no eran judíos también podían ser parte del pueblo de Dios por medio de Cristo.
Para los primeros lectores de la carta, esto era algo enorme. Durante mucho tiempo había habido una división entre judíos y no judíos. Pero Cristo hizo algo que ninguno de los dos grupos podía lograr por sí solo: los unió en un mismo cuerpo.
Pablo lo dice de tres maneras: los que no son judíos son herederos junto con los judíos, miembros del mismo cuerpo y participantes de la misma promesa. No son invitados de segunda categoría. En Cristo reciben la misma promesa y pertenecen al mismo pueblo.
Esto sigue lo que Pablo explicó en el capítulo 2: Cristo derribó el muro que separaba a unos de otros. El evangelio no solo nos reconcilia con Dios; también cambia la relación entre quienes ahora pertenecemos a Cristo.
Por eso, este plan que Dios reveló no es solo información que debemos saber. Es una realidad que debe cambiar cómo vemos y tratamos a los demás.
Podemos haber entendido la gracia de Dios y aun así mantener distancia, rechazo, prejuicios o rencor hacia ciertas personas. Podemos decir que todos somos uno en Cristo y, a la vez, formar grupos de personas a las que consideramos menos importantes, menos dignas o menos cercanas.
Pero si Cristo nos hizo miembros del mismo cuerpo, ya no podemos vivir como si algunas personas no nos importaran.
La iglesia está formada por personas distintas que tienen algo más grande en común: Cristo las ha unido.
Vivamos esta verdad
El evangelio no solo cambia nuestra relación con Dios; también cambia cómo nos relacionamos con los demás.
Piense hoy en una persona con la que mantiene distancia, rechazo o rencor. No se quede solo en reconocer el problema. Pregúntese qué paso concreto puede dar para tratarla de una manera que vaya de acuerdo con lo que Cristo hizo.
Tal vez sea pedir perdón, acercarse, escuchar, dejar de hablar mal de esa persona, o simplemente empezar a tratarla con el respeto que merece como alguien creado por Dios.
No podemos decir que Cristo derribó los muros mientras nosotros seguimos levantando los nuestros.
Mi respuesta a Dios
De acuerdo a la lectura hágase estas preguntas y deje sus respuestas en los comentarios
¿A qué persona o grupo de personas tiendo a mantener lejos, juzgar o considerar menos importantes?
¿Qué paso concreto puedo dar hoy hacia esa persona, de una manera que vaya de acuerdo con el evangelio?
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Que hermosos y grandes son los regalos que nos dejaste al partir tu paz y el espíritu Santo das lo mejor a tus hijos.
sigues demostrando lo mucho que nos amas y la seguridad de que no estamos solos.
” Bendito sea tu nombre “
Dios me recuerda el precioso regalo que tengo cuando le recibí, el Espíritu Santo. El cual me ayuda en mi diario vivir a tratar de ser mas como el Señor Jesucristo. Me anima a vivir cada día esforzándome, para no entristecer la obra del Espíritu Santo, sino al contrario cada día, avivar la presencia de Dios en mi.
Dios nos ama tanto que nunca nos deja solos, nos ha dado vida eterna en Cristo Jesús, nos ha dejado a el Espíritu Santo, para que sea nuestra guía y ayudador.
Y nos dice que Si obedecemos sus mandamientos siempre estará en nosotros.
Debo siempre recordar que no estoy sola, que Dios nos ha dado el espíritu Santo para que nos acompañe y guíe, y compartir con los demás ese gran regalo de Dios!
Que esperanza la que nos dejó Jesús no estamos solos Cristo nos deja el espíritu Santo el es también nuestro abogado y mediador.
Oro para que Dios me permita reconocer al espíritu Santo.
Si conocemos al padre conocemos al hijo,si le amamos y le obedecemos tendremos en nosotros al Espíritu Santo, que es nuestro sanador, nuestro guía, nuestro abogado, nuestro consolador,es nuestro todo, el padre, el hijo y el Espíritu Santo es uno sólo.